Consejos para que tu cita con el dentista sea soportable

Entre el 9% y el 15% de los estadounidenses no les gusta ir al dentista por ansiedad o miedo. Esto supone más de 30 millones de personas que no acuden a sus revisiones y limpiezas periódicas debido al estrés.

Obtenga algunos consejos sobre la ansiedad y el miedo a las citas con el dentista para que su próxima visita al dentista sea más cómoda.

Cómo hacer que la cita con el dentista sea manejable

¿Cómo puede evitar que el miedo aparezca en su próxima cita? Sigue leyendo estos consejos de Dentista Urbina Salamanca para descubrirlo:

1. Hable de cómo se siente

A muchos de nosotros no nos gusta hablar de lo que sentimos porque parece que nos hace sentir débiles o demasiado vulnerables.

Si dejas que el personal del dentista sepa lo que te pasa, es más probable que recibas ayuda adicional y el dentista sabrá cómo trabajar mejor contigo para conseguir la atención que necesitas. No pueden leer tu mente, así que asegúrate de que les das la información que necesitan.

2. Escuchar música relajante

Algunas personas encuentran que es el sonido de las herramientas en su boca lo que realmente les asusta en el consultorio dental.

Si es su caso, considere la posibilidad de preguntar a su dentista si le parece bien escuchar música con los auriculares puestos mientras se realiza el examen. Esto puede ayudarte a relajarte y a concentrarte en otra cosa.

También puede encontrar que escuchar algo de música antes de la cita real puede ayudarle a estar más tranquilo también, por lo que vale la pena probar.

3. Desarrolle y utilice algunas señales de mano

Una buena forma de comunicarse con el dentista mientras trabaja en su boca es con las manos. No puedes hablar con mucha facilidad cuando están haciendo su trabajo, pero puedes mostrarles cuando necesitas que paren o cuando algo te duele con tus manos.

Esta es una manera realmente poderosa de mostrar que estás tomando la cita en tus propias manos y puedes defenderte.

4. Consigue un buen dentista

Elige siempre un dentista en el que confíes y creas que hará el mejor trabajo posible para ti. Mejor aún si le dicen que están dispuestos a trabajar con pacientes ansiosos o asustados.

Puede ser útil encontrar algunas revisiones de alta calidad para los dentistas en su práctica favorita o incluso hablar con familiares y amigos acerca de sus preocupaciones.

5. Preste atención a su respiración

Algo de lo que mucha gente no se da cuenta cuando está nerviosa es que puede contener la respiración. Esto termina disminuyendo la cantidad de oxígeno en el sistema y, por lo tanto, ¡aumenta la cantidad de nerviosismo que siente la persona!

Antes de su cita con el dentista, intente practicar algunos ejercicios de medicación calmante o incluso simples ejercicios de respiración. Estos pueden ser útiles para practicar mientras te preparas para ir a tu cita porque pueden calmarte.

Cuando se concentre en su respiración, recuerde que la respiración lenta y regular es una forma eficaz de reducir la cantidad de estrés que siente.

¿Qué hacer si tienes miedo al dentista?

En una palabra dentista, la mayoría de las personas experimentan sentimientos desagradables. Algunos tienen tanto miedo de visitar al dentista que posponen esta visita para la última. Tal miedo patológico a los dentistas surgió durante el período de la medicina soviética, cuando, en lugar de la anestesia, simplemente se tenía que soportar.

Afortunadamente, este tiempo ya pasó. La medicina moderna ofrece una variedad de métodos de anestesia que dan resultados al cien por cien: tratamiento dental sin dolor.

Pero incluso sabiendo todo esto, la mayoría sigue sintiendo miedo e incluso pánico ante la idea de que necesitan hacer una visita al dentista.

Para deshacernos del miedo, primero, es importante comprender a qué tenemos miedo. Esta pregunta es bastante simple. Los pacientes no le temen a un médico, un taladro o instrumentos dentales, le temen al dolor.

También genera ansiedad de que el dentista pueda hacer algo mal. Una cosa es cuando se siente ansioso al visitar a un médico, pero otra es tener ansiedad que es difícil de controlar. Siga estos consejos de Dr. Urbina:

¿Y si le tienes miedo al dentista?

  1. Responda usted mismo lo que le asusta del dentista. Comprende qué miedo es real y cuál es solo fantasía. Lo principal que debe recordar es que el dentista no hará nada en contra de su voluntad.
  2. Lea acerca de los analgésicos que se utilizan en la odontología en la actualidad. Los métodos modernos de anestesia, cuando se usan, dan resultados al cien por cien. Incluso hay aerosoles para aliviar el dolor que le permitirán recibir la inyección de manera discreta. En una buena clínica dental, cuando la ansiedad es fuerte, ofrecen un sedante antes del tratamiento.
  3. Encuentre una buena clínica dental. Si le tiene mucho miedo al dentista, entonces es muy importante encontrar al especialista adecuado. Un buen dentista sabe acercarse a cualquier persona. Lo mejor es elegir un médico por recomendación de amigos o conocidos. También puede encontrar reseñas sobre la clínica en Internet y en recursos especiales.
  4. Venga a una consulta antes del tratamiento. Si siente que no está listo para que le traten sus dientes en la primera visita, simplemente acuda a un especialista para una consulta, habiéndole advertido previamente que tiene una fobia. Siéntete libre de decir esto, porque la existencia del miedo no es tu culpa. Los buenos dentistas entienden esto.
  5. Yo personalmente puedo asesorarle sobre una cita que me ayude a no posponer una visita a un médico en un palco distante: Concierte una cita con el próximo médico de inmediato. Mejor aún, deje un depósito para su próxima visita y pídale a un amigo de confianza que lo controle.
  6. Y por supuesto, no se olvide de la anestesia y la anestesia. En cualquier caso, si se decide por el tratamiento, es necesaria la anestesia en su caso. Si, incluso con el uso de analgésicos, no puede abrir la boca, entonces una solución para usted es la anestesia general. Por supuesto, la decisión de usar o no anestesia general se toma individualmente y después de un examen completo.

Las máscaras FFP2 ya son obligatorias para ir de compras

Las personas que deseen utilizar el transporte público o las tiendas minoristas de Baviera deberán llevar una máscara FFP2 de grado médico. Los niños menores de 15 años no están obligados a llevar esta mascarilla específica. Sin embargo, los niños mayores de 6 años siguen estando obligados a llevar algún tipo de cobertura facial de tela.

Las máscaras FFP2 pueden adquirirse en las boticas locales y otras tiendas fuera del puesto. Los minoristas en el puesto están trabajando a través de las cadenas logísticas para que las variantes de FFP2 estén disponibles, pero llevará algún tiempo. Además, el uso de los equivalentes de la máscara FFP2, como la N-95, está actualmente en discusión. La Oficina de Asuntos Públicos de la USAG de Baviera publicará más información sobre la disponibilidad y el uso de máscaras similares una vez que se reciba información adicional.

Aunque las máscaras FFP2 pueden ser más caras, estas máscaras pueden reutilizarse con un manejo y almacenamiento adecuados. A continuación se ofrecen algunos consejos para prolongar la longevidad de estas mascarillas de calidad médica:

  • Nunca reutilice las mascarillas modelo FFP2 que esté sucia, dañada o sea difícil de respirar; si esto ocurre, deséchela en la basura doméstica habitual.
  • Sólo deben reutilizarse las mascarillas con ganchos elásticos para las orejas (las mascarillas con corbata son menos adecuadas porque son más difíciles de quitar y pueden provocar la autocontaminación)

Consejos adicionales para el manejo de la mascarilla FFP2:

  • Las personas deben lavarse las manos antes de quitarse la mascarilla.
  • Para quitarse la mascarilla, toque únicamente las correas de la misma.
  • No toque la parte delantera de la mascarilla; ésta es la parte más contaminada.
  • Después de quitarse la mascarilla, debe colgarla por las correas para que se seque. No guarde la mascarilla en un recipiente hermético.
  • Guarde la mascarilla de forma que el interior de la misma no se contamine con otras superficies.
  • Guarde la mascarilla en zonas poco transitadas de su casa.
  • Lávese las manos antes y después de quitarse la mascarilla.
  • Las mascarillas FFP2 NUNCA deben limpiarse o desinfectarse con spray desinfectante. El spray desinfectante podría dañar el material filtrante.
  • No comparta las mascarillas entre los miembros del hogar.

Para asegurarse de que las mascarillas no se comparten, considere la posibilidad de utilizar un rotulador para poner las iniciales o los nombres en las correas antes de usarlas por primera vez.

Cómo usar una mascarilla médica y de qué lado se usa

Las infecciones virales se transmiten principalmente por contacto y por gotitas en el aire. Las mascarillas médicas protectoras están diseñadas para contener la propagación de enfermedades infecciosas a través del aire. Como muestran las estadísticas, son un medio eficaz para prevenir una epidemia: ayudan a las personas sanas a protegerse de las infecciones y los que están enfermos no contagian a otros. Pero para que la protección sea lo más efectiva posible, debe saber cómo usar la máscara correctamente y seguir las reglas para su funcionamiento.

En este artículo, hablaremos sobre los principales matices del uso de máscaras médicas, daremos recomendaciones sobre cómo ponérselas, quitárselas y desecharlas correctamente. Esperamos que esta información le sea útil y le ayude a usted y a sus seres queridos a mantenerse saludables.

Reglas de uso de la máscara: ¿Cuándo tiene sentido usarla?

Debe usar una máscara médica protectora:

  • Cuando usted mismo está enfermo, para no poner en peligro la enfermedad de los demás;
  • Al cuidar a una persona portadora de una enfermedad infecciosa transmitida por gotitas en el aire;
  • En casos de condiciones epidemiológicas desfavorables (epidemia de gripe, pandemia).

Para las personas enfermas, una máscara es un accesorio imprescindible. Como medida preventiva, es especialmente necesario para personas con inmunidad debilitada (en el contexto de enfermedades crónicas, oncología, etc.) y para niños.

¿Cómo usar una máscara?

Los virus y las bacterias se transmiten de persona a persona. La mayor probabilidad de infección se encuentra en lugares públicos (lugares con una gran multitud de personas o visitados activamente por personas), así como a través del contacto directo con personas enfermas en el hospital, en el hogar, cuando alguien del hogar está enfermo. En la calle, la probabilidad de infección es mínima, pero si se mueve en transporte público, visita a un familiar enfermo, debe usar una máscara médica.

Reglas para ponerse una máscara protectora:

  • Antes de ponerse un accesorio, debe lavarse bien las manos con jabón o desinfectar con un antiséptico;
  • Tome la máscara para que los lazos de sujeción queden afuera;
  • Coloque el producto en su rostro, asegurándose de que la máscara cubra bien su barbilla, nariz y boca;
  • Fije el producto en la nariz con una pieza de hierro flexible cosida en el borde superior de la máscara y asegúrese de que la fijación no cause molestias;
  • Enderezar la máscara en el área de la barbilla;
  • Fije el producto en la cabeza.

Puede comprar mascarillas FFP2 desechable con bucles elásticos se coloca simplemente; según el método de fijación, las bandas elásticas se colocan en las orejas o se enhebran a través de la cabeza, dejando un bucle en el cuello y el segundo en la parte superior de la nuca. También se fija una máscara de gasa con ataduras en el cuello y la parte posterior de la cabeza. Las cintas de gasa están lo suficientemente apretadas, pero asegúrese de que la tensión del material no sea fuerte, de lo contrario las ataduras se rozarán.

Los beneficios de ser enfermera voluntaria

El voluntariado enfermería no es un compromiso de larga duración ni requiere que dediques una gran cantidad de tiempo a tus días. De hecho, cuanto más te ofrezcas como voluntario, más ganarás.

Ser una enfermera ocupada no debe ser una excusa para no realizar trabajos de voluntariado. Al contrario, al ayudar a los necesitados, también estás influyendo indirectamente en otros miembros de la comunidad para que pongan de su parte.

En la comunidad

Las actividades de voluntariado pueden ser comunitarias o laborales. Contribuir a la sociedad es una experiencia gratificante. Como profesional sanitario, puedes utilizar tus habilidades clínicas uniéndote a una organización como la Media Luna Roja. Serás un activo vital al ayudar a enseñar a otros voluntarios técnicas importantes para salvar vidas. Aparte de eso, también puedes realizar trabajos voluntarios en otras organizaciones de voluntariado. Puedes ayudarles a construir casas para las víctimas de las inundaciones, a limpiar refugios de animales o incluso a enseñar a niños desfavorecidos.

El voluntariado en la comunidad te permite ser una persona preparada, conectar con la comunidad y convertirla en un lugar mejor. Es innegable que ayudar, incluso en las tareas más pequeñas, puede marcar una verdadera diferencia en la vida de las personas y organizaciones necesitadas.

En el lugar de trabajo

Como enfermera voluntaria en el lugar de trabajo, es posible que tengas que implicarte en ciertas iniciativas del lugar de trabajo. Algunas enfermeras aprovechan esta oportunidad para adquirir conocimientos avanzados, mejorar sus habilidades y reforzar sus currículos. Por ejemplo, digamos que en tu departamento se organiza un programa de tutoría para las nuevas enfermeras.

Como ya has adquirido las habilidades necesarias para gestionar programas similares, puedes ofrecerte como gestor del programa para este evento. Mientras diriges el evento, tu empleador puede darse cuenta de tus capacidades como gestor de programas y, como resultado, puede incluso ofrecerte un puesto remunerado para futuros eventos. El voluntariado en el lugar de trabajo no sólo amplía tu experiencia, sino que también puede influir en tu progresión profesional.

Un voluntario para toda la vida

Independientemente del tipo de voluntariado que prefieras, es importante que elijas el que mejor se adapte a tus preferencias y personalidad. También puedes elegir el voluntariado a nivel local, nacional o internacional. Por ejemplo, ser voluntario como paramédico de los atletas en un evento deportivo nacional o pasar tu fin de semana en residencias de ancianos con los miembros del equipo local. Independientemente de lo que hagas, ten siempre presente que debes ser voluntario en algo que te apasione, ya que te mantendrá satisfecho y te encantará hacerlo.

A algunas enfermeras les puede resultar difícil encontrar el momento adecuado para ser voluntarias. Aun así, una vez que lo hayan intentado, es probable que la mayoría vuelva a hacerlo en el futuro. Los beneficios del voluntariado son enormes: para ti, para tu familia y para la comunidad en general. El voluntariado no sólo ofrece una ayuda vital a las personas necesitadas y a la comunidad, sino que los beneficios pueden ser aún mayores para usted, el voluntario.